Buenos días, señito.

El poder de las palabras. Seguro que muchos hemos reflexionado sobre eso y muchos otros parece que nunca lo hicieran. No necesitamos investigaciones exhaustivas para demostrarlo. Las palabras tienen un poder extraordinario. Tienen el poder de hacerte sentir bien o mal, tienen el poder para animar o desanimar, para construir o para destruir. Lo cierto es que una vez dichas no se pueden borrar. No hay “volver al futuro” que nos ayude.

Esta mañana después de bajar del micro en el paradero, sin haber tomado desayuno (espero que mi madre no lea este post) pasé por un kiosko para comprar algunas cosas que me alimenten -está bien, está bien, que engañen mi estómago. Al acercarme saludé a la dueña del kiosko con un típico “buenos días, señito”. A diferencia de otras señoras que atienden, quienes normalmente suelen decir: … (eso, no dicen nada), esta señora me respondió -a la vez que yo contemplaba la completa oferta de golosinas y escuchaba con atención y cada vez más atención, luego sonriente y a la vez sonrojado- con un: “buenos días, joven lindo, bonito, precioso, simpático”.

Fue inevitable sonreír de oreja a oreja, sonrojado y feliz por haber tenido tan buen inicio de día. No me importa lo que vino después. Las palabras de esa señora me provocan comprarle galletitas de desayuno todos los días, incluido feriados.

Y quién sabe, un “buenos días, señito” con una sonrisa pueda también cambiarle el día a alguien más.

Advertisements

One thought on “Buenos días, señito.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s