Uk sunqulla

Ñuqapa suty Esteban (me llamo Esteban). Y Luisa (nombre ficticio), una joven de 23 años quechuahablante, se ríe de mí. Luisa está embarazada de mellizos y su esposo está orgulloso (entre risas) porque serán dos varones.

Ella está hospedada en la casa materna regional de Huamanga (Ayacucho). Como su embarazo es de alto riesgo, es necesario tenerla vigilada. Aunque falta un mes para dar a luz, y porque su comunidad queda a 7 horas en carro, necesita quedarse con su familia en la casa materna. Allí ha podido cocinar y la han atendido muy bien.

Así como Luisa, hay en promedio 15 a 20 gestantes diagnosticadas con embarazos de alto riesgo que se hospedan en la casa materna de Huamanga. El personal que trabaja se turna para estar alertas toda la noche y toda la mañana. Qué vida. Y yo que pensé que la mía era difícil.

Las casas maternas son iniciativas en la región Ayacucho y Huancavelica en salud para garantizar la salud de mujeres gestantes y evitar muertes. Ellas van a partir de sus 37 semanas de embarazo, junto con su familia (esposo, hijos y/o parientes). Allí un personal capacitado las vigila 24/7 hasta cuando están listas para dar a luz y aun después, hasta que lleguen a su casa (que puede ser hasta 7 horas en carro). Y auuun después, hay agentes comunitarios (la gente más motivada que he conocido), “vigilantes de la vida”, que velan por la salud de las mujeres y los niños de sus comunidades. Suena fácil, pero no lo es.

Comimos papa nativa, queso fresco y choclo. Escuchamos dos canciones compuestas por mujeres de Vilcashuamán sobre el cuidado de los agentes comunitarios de las mujeres gestantes y la nutrición de los niños. Tocaron violín y harpa. Cantaron en altas notas (escapando de nuestro entendimiento). Nos hicieron bailar a su ritmo. Se rieron viéndonos padecer al danzar a 2700 msnm, pero nos tomaron de la mano y nos llevaron a paso ligero zapateando y saltando por las calles hasta la municipalidad donde nos hicieron sentar al frente de la comunidad.

Nos hemos despedido con sonrisas y abrazos, tristes porque dejamos un pueblo que nos ha recibido con los brazos abiertos. Y cuando nos preguntamos cómo este pueblo ha logrado tener éxito, la respuesta nos la dio Elenita, coordinadora del proyecto de salud materna de CARE Perú: “uk umalla, uk sunqulla, uk makilla” (‘una sola cabeza, un solo corazón, una sola mano’ en quechua).

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